A fines de 2023 volvería el tren a la Estación Mitre de San Miguel de Tucumán

De un 10% es el avance registrado hasta ahora en la obra de reparación integral del denominado “puente negro”, paso ferroviario que une Cruz Alta con la Capital tucumana, que debió ser clausurado en 2019 debido al riesgo de derrumbe.

Los avances en los trabajos fueron confirmados esta semana por el vicepresidente de Trenes Argentinos, Pablo Mirolo, quien viajó hasta Tucumán para evaluar la marcha de esta obra puntual y otras que llevan delante de manera conjunta con los municipios de Banda del Río Salí y Alderetes.

“La recuperación de ese puente es muy importante no solo para la provincia sino también para la región, después de tres o cuatro años cuando fue afectado por una crecida del río, y que impide la llega del tren a la Estación Mitre, en la capital tucumana”, resaltó el funcionario.

La obra, financiada con recursos nacionales, tiene un valor total de $3.100 millones. Consiste en la reparación integral del puente de 560 metros de longitud –separados en 28 tramos- y sus bases, la renovación completa de las vías y la colocación de refuerzos metálicos, protecciones y apoyos para evitar el desgaste de los sostenes del paso a nivel.

El plazo de ejecución es de aproximadamente 15 meses. En el mejor de los casos, el tren volvería a estacionar en la Estación Mitre de San Miguel de Tucumán a fines de 2023, o bien entre febrero y marzo de 2024.

Desde fines de 2019, los pasajeros deben trasladarse a la ex estación de trenes de Cevil Pozo, en Cruz Alta, a media hora de la Capital. Un lugar sin operarios en donde no existen servicios de ningún tipo y donde el traslado está condicionado a taxistas recurrentes.

Un relevamiento preliminar determinó que el problema del “puente negro” fue generado por el desgaste de cinco de los pilotes del puente, ubicados directamente sobre el lecho del río Salí. Esto debido a la erosión producida por las crecidas del cauce a causa de las lluvias.