Buen Pastor | Demolerán el edificio por peligro de derrumbe

La Justicia avaló el pedido de demolición del antiguo edificio donde funcionaba el Buen Pastor. En los próximos 15 días podría comenzar la demolición parcial del edificio ubicado en calle Mendoza y Salta. El Buen Pator cumplió un rol social fundamental en la contención de chicas de entre 12 y 18 años que atravesaban abandono familiar, violencia y otras situaciones conflictivas.

El Arzobispado de Tucumán solicitó la autorización a la Justicia para proceder a su demolición, luego de detectar un serio deterioro en su estructura. Como la Provincia había incluido al Buen Pastor dentro del patrimonio histórico cultural, fue necesario obtener el aval judicial para proceder a su desmantelamiento.

Según indicaron en Los Primeros, luego de algunos estudios técnicos, comenzarán con la demolición de la parte superior de la estructura en los próximos 15 días. En cuanto a su futuro, teniendo en cuenta que se trata de una de las esquinas céntricas más importantes de San Miguel de Tucumán, vinculan a un grupo de empresarios que estarían interesados en desarrollar un emprendimiento comercial. Mientras tanto, desde el Arzobispado no descartan la idea de propiciar la apertura de una guardería de autos.

Cabe recordar que, en la madrugada del 31 de diciembre de 2001 se desplomó el techo de una habitación de más de 100 metros cuadrados ubicada en el primer piso del edificio; también cayeron algunos muros y se rompieron las ventanas. Las 30 chicas que solían dormir allí habían sido trasladadas a otra habitación, porque -dijeron autoridades de la institución el día del hecho- “el cielorraso estaba dañado”.

La directora de entonces, la hermana Julia Saito, aseguró que desde hacía cinco años no recibían los fondos para mantener y menos para restaurar el edificio. “Vivíamos en un riesgo constante. Sufríamos la incertidumbre de que todo podía colapsar en cualquier momento”, dijo Saito el día que llegó el final: el 15 de enero de 2002 las chicas del Buen Pastor fueron trasladadas al Instituto María Goretti.

Desde entonces, salvo la capilla, donde se siguió celebrando misa -y que no será demolida- el edificio permaneció vacío y abandonado.