La aclaración del INDEC. Lo que dicen los expertos. Los antecedentes informáticos del estado. Una cuestión de seguridad informática. Una fundación recomienda volver a la vieja usanza.

Como es de público conocimiento, desde el día miércoles 16 del corriente se habilitó la versión online del censo 2022. Es decir, se pueden cargar datos familiares en el censo desde cualquier lugar conectado a la red de internet, utilizando un dispositivo electrónico.

Debido a cierto planteo o duda, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) tuvo que hacer una aclaración en lo relacionado con la solicitud de datos personales como el DNI, nombre y apellido y correo electrónico para poder realizarlo, en tanto los censos nacionales son anónimos.

La información de la página del censo indica que, para poder registrarse en ella, el sitio pide Documento Nacional de Identidad, correo electrónico, nombre y género. Esto, según el Indec, tiene una explicación.

“El cuestionario no solicita DNI. El número de documento, junto al día y mes de nacimiento, están en una pantalla temporal que se utiliza para verificar que quién va a entrar a responder el cuestionario digital es una persona real y no un robot, con la edad suficiente (a partir de los 14 años es lo que requiere el censo) para contestar en nombre de todos los miembros del hogar: esta validación es requerida únicamente para el ingreso al cuestionario censal y el resguardo de su información”, informa el medio digital Clarín que explicaron desde el organismo.

La web oficial dice: “Entiendo que mi documento nacional de identidad no se vinculará con la información que registraré en el Censo Digital ni será almacenado”.

La aclaración dice: “El censo digital es una herramienta complementaria que busca dar comodidad a las personas, no es una imposición”, idea que reforzó el titular del organismo, Marco Lavagna, en conferencia de prensa.

Para los expertos en seguridad informática y protección de datos personales hay algunos problemas con este requerimiento.

El porqué de la duda

La duda surge a causa de la “gran cantidad de casos de robos de datos de entidades gubernamentales de Argentina que hubo durante estos últimos dos años: a la Dirección Nacional de Migraciones en 2020, al Renaper en 2021 y al Senado de la Nación en enero de este año”, indica el medio Clarín para justificar la duda surgida.

Y agrega: “Técnicamente no hay necesidad de relacionar un dato personal para hacer un censo y sobre todo con el antecedente de las malas prácticas de seguridad que llevaron a casos como los de la base de datos del Renaper el año pasado”, explica Cristian Borghello, experto en seguridad informática.

¿Cuál es el peligro que se advierte con la carga de estos datos?

Lo que se dice es que, conllevan un potencial problema de seguridad informática a futuro.

“Para los ciudadanos implica un problema grave porque significa que cualquiera podría acceder a los datos y, con los mismos, un delincuente puede dirigir y perfeccionar cualquier tipo de robo, fraude, estafa o suplantación de identidad. Supuestamente estos datos serán protegidos pero el Estado ya ha demostrado que no es capaz de hacerlo y, suponiendo que lo hagan, ¿por qué se debería confiar en los proveedores y en quienes acceden (con permiso) a los datos?”, se pregunta Borghello.

Otro peligro en el censo 2022

“Hay otro problema: una vez completado el censo (y pasadas unas 3 horas), recibí un email donde se incluyen técnicas de seguimiento de nuestra navegación web (trackers) de la empresa ‘midirector.com’, una empresa privada que se dedica a hacer marketing por correo. Esto es completamente inadmisible”, agrega Javier Smaldone, programador y experto informático que sigue de cerca el uso de los datos personales por parte de empresas y estados.

También se explicó qué hacen con esos datos que validan al usuario para entrar al sistema: “Después de copiarse los servidores que corren internamente en la red del Indec (datalake), los datos se eliminan de la aplicación con cierta frecuencia. Además, esos servidores tienen estrictas normas de seguridad, anonimización y gobernanza de datos”, aclararon.

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Respecto de la seguridad del sistema, el Indec explicó a Clarín que «corre bajo infraestructura de ARSAT con servicios de seguridad específicos». Además, tienen prevista al menos una auditoría que se encuentra en la última etapa del proceso a cargo de la firma Ernst & Young, representada por Pestrelli, Henry y Martin Asociados.

Volver a la vieja usanza para evitar problemas

La polémica referida a estos datos fue mayor durante el año pasado, cuando circulaba un modelo oficial del Indec que incluía el campo “DNI” dentro del censo.

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La Fundación Vía Libre, que revisa las prácticas de recolección de datos personales, presentó un amparo al organismo y la Jefatura de Gabinete de Ministros en septiembre que desembocó en la eliminación del campo dentro del formulario.

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La vieja usanza.

En el día de ayer, Beatriz Busaniche, presidenta de la fundación, criticó: “No hay forma de corroborar que efectivamente esos datos no queden vinculados en esa base de datos. A juzgar por las condiciones de seguridad que tiene la página, no está del todo claro que el sitio tenga la seguridad apropiada para no ser vulnerada por un aplicante”.

Y continuó: “Es fundamental hacer el censo, no somos anti-censo. Pero recomendamos hacerlo en papel, a la vieja usanza”.

Desde dicho organismo explican que, para no introducir estos datos en la validación de identidad hay una alternativa: esperar al 18 de mayo para la visita presencial.