La gran importancia que tienen para la supervivencia del planeta. El 26 de julio es el día internacional conmemorativo de ellos.

El Mangrove Action Project (MAP) ha estado trabajando desde 1992 para detener la destrucción desenfrenada de los manglares que el desarrollo insostenible está poniendo en peligro. Para que unos pocos coman camarones, la mayoría de los manglares del mundo está desapareciendo. Aunque no es esa la única amenaza que pende sobre estos increíbles ecosistemas.

Por qué el 26 de julio

La idea de hacer este llamado a la movilización nació durante un taller denominado ‘En manos de los pescadores’, que se llevó a cabo en Fortaleza, Brasil, a principios de 2003. Los participantes procedían de Brasil, Ecuador, Honduras, Colombia y Guatemala. El taller se centró en los problemas relacionados con los manglares y las marismas saladas que la expansión de la industria camaronera estaba poniendo en riesgo. Así como en las estrategias que podrían ayudar a frenar esta expansión.

Se eligió el 26 de julio por su significado para el movimiento latinoamericano liderado por MAP. En 1998, un activista de Greenpeace de Micronesia llamado Hayhow Daniel Nanoto, murió de un infarto. El ataque le sobrevino durante una manifestación masiva encabezada por FUNDECOL y Greenpeace Internacional. En aquella oportunidad, la población de la aldea de Muisne se unió a las ONG para desmantelar un estanque camaronero ilegal.

Cuanto dependemos de los Ecosistemas Manglares

Qué es un manglar

“Los manglares, según Naciones Unidas, son ecosistemas costeros, típicos de las zonas tropicales y subtropicales, que presentan una gran riqueza de biodiversidad. Es importante recalcar que existen diferentes tipos de manglares, pero todos ellos tienen una característica común: nacen del contacto entre dos ambientes muy distintos –el terrestre y el marino–, constituyendo así uno de los hábitats más valiosos del planeta”, dice el sitio web de la fundación Aquae.

Los hay de distintos tipos. La página web de la citada fundación explica que se pueden agrupar en cuatro tipos según su ubicación dentro de la zona y características:

  • Ribereño. Crecen en las orillas de los ríos y en las zonas donde hay cierta influencia de las mareas y del agua salada.
  • Borde. Crecen en las orillas de las costas, en bahías o lagunas arrecifales o rodeando islas. Este tipo de manglares son aquellos que soportan el continuo golpe de las olas al frente.
  • Cuenca. Se desarrollan detrás de los ribereños y de los de borde. Se localizan donde hay suelos estables. En este tipo de hábitats la renovación del agua es lenta, hay poco oxígeno y alta salinidad.
  • Especiales. El manglar que es de poco desarrollo forma los llamados manglares especiales. Se llaman así debido a que crecen en condiciones de alta salinidad, baja disponibilidad de nutrientes y temperaturas extremas.

El papel de los manglares

Los manglares juegan un papel vital en la protección y preservación de la biodiversidad local. Son importantes áreas de desove y producen la mayor parte de los detritos que ingresan a la cadena alimenticia de muchos seres vivos costeros. Los manglares son lugares de paso y reabastecimiento de aves migratorias. Y ayudan a fijar el suelo costero evitando la erosión y la sedimentación.

Cuanto dependemos de los Ecosistemas Manglares

Sin estas barreras protectoras las praderas de pastos marinos y los arrecifes de coral desaparecerían sin remedio. Y hablamos de ecosistemas que ya están gravemente amenazados por la contaminación y el cambio climático. Los manglares filtran los contaminantes del continente, preservando así la pureza del agua.

Lo que pone en jaque a los ecosistemas manglares

Hoy en día la producción de carbón y petróleo, el turismo, la expansión urbana y los campos de golf amenazan a los manglares. Pero el mayor peligro proviene de la camaronicultura industrial que está provocando su desaparición. Las granjas camaroneras se establecen a lo largo de las costas porque les conviene a los inversionistas.

Y lo hacen a expensas de los humedales costeros. Porque los mismos son talados para dar paso a estanques de cría que se extienden por cientos de miles de kilómetros. La mayoría de las veces, los camarones se producen para la exportación. Pero lo peor es que los estanques funcionan solo unos pocos años. Ya que se clausuran muy pronto debido a la contaminación y las enfermedades que afectan a los camarones de cultivo.

Más de 250.000 hectáreas de granjas camaroneras han sido abandonadas y más de un millón de hectáreas de humedales y manglares otrora importantes y productivos en la actualidad están completamente devastados. Esto son ejemplos claros de la insostenibilidad de una industria cuyo objetivo es producir un alimento de lujo para el disfrute de las naciones que pueden pagar su exorbitante precio. Mientras los países pobres se quedan sin manglares.

Fuente: ecoticias.com