Muchas veces se consumen alimentos sin tener hambre… pero ¿Qué es lo que lleva a tener esa conducta? Es importante saber diferenciar entre «Hambre Real» y «Hambre Emocional», para no comer en exceso y por ende evitar el aumento de peso y futuros problemas en nuestra salud. Sobre esto nos cuenta la Licenciada en Nutrición, Daniela Juárez. 

Hambre Real

El hambre real o biológico u homeostático es generado por déficit de energía (homeostasis significa equilibrio o balance). Se dispone de energía aportada por hidratos, grasas o proteínas, en otras palabras surge cuando lo pide nuestro organismo por falta de nutrientes.
«El punto es que una vez superados los niveles de supervivencia, la gente no come por hambre real», nos cuenta.

Características:

  • Aparece poco a poco
  • Puede esperar
  • Dejas de comer cuando estas satisfecho
  • Nos viene bien cualquier alimento
  • No genera sentimientos negativos

Hambre Emocional

La profesional, nos habla que en el contexto de la pandemia del coronavirus este estado de hambre se acelero, y se intensifico debido a que la gente tuvo que quedarse mas tiempo en sus casas, y las actividades se vieron interrumpidas, esto sin dudas a afectado a todas los rangos de edades y clases sociales.

Nos dice también que «la mayoría de las personas come por hambre hedónico, es decir, por puro placer o por hambre emocional (por emociones) en donde la ingesta se lleva a cabo sin falta de energía o calorías y el cual es disparado por múltiples emociones básicas o combinaciones de las mismas como el enojo, la ansiedad, la tristeza, el aburrimiento, la soledad, el estrés, entre otras.».

Características:

  • Aparece de repente
  • Debe comerse AHORA
  • No satisface
  • Se presenta en forma de antojos
  • Genera sentimientos de culpa, tristeza o vergüenza

Pero el problema de comer por emociones es que la próxima vez que se nos presente esa emoción, ya no recurriremos a un amigo o a una técnica de relajación, sino a la comida. Por eso, es fundamental asumir lo que nos esta pasando, y de ser necesario se deberá derivar a tratamiento psicológico, lo que implica que en este sentido se deberá trabajar paralelamente con algún especialista en nutrición para que los resultados sean efectivos.

«Muchas dietas fracasan porque no tratan el hambre emocional»

Frente al hambre emocional, se trabaja con técnicas llamadas puntos de pausa. Se trata de crear un espacio para tomar conciencia de lo que se siente y no obturar emociones comiendo.

La licenciada manifiesta que «una de las maneras para controlar el hambre emocional es recurrir a estrategias de postergación, relajación o distracción e incluso llevar un diario alimentario, esto nos permitirá analizar los momentos de mayor vulnerabilidad y la forma en que lo proyectamos en la comida, lo que se tendrá una visión mas general de las actitudes diarias en la alimentación».

Nutricionista, Lic. Juárez Daniela, MP 1231.

Para contactarse por turnos y consultas pueden comunicarse al cel. 3813637583