La inflación, las guerras y las medidas proteccionistas y sus efectos en la población mundial.

“El alza sin precedentes de los precios de los alimentos ha provocado una crisis mundial que empujará a millones más a la pobreza extrema, aumentando el hambre y la malnutrición, y amenazando con eliminar los avances en materia de desarrollo logrados con tanto esfuerzo”, dice el informe de julio de este año del Banco Mundial.

Una crisis que se podía prever por lo ya dicho por diferentes organismos intencionales, como el BM mismo. ¿Pero, se podía evitar?

Tal vez. Pero, lo que sí se sabe es cuales han sido las causas. El organismo internacional sigue diciendo para explicar por que esta el mundo como esta: “La guerra en Ucrania, las interrupciones en la cadena de suministro y las continuas repercusiones económicas de la pandemia de COVID-19 están revirtiendo años de logros en el ámbito del desarrollo y empujando los precios de los alimentos a máximos históricos”.

Pero, como es costumbre repercute mas en los mismos actores: “Los mayores precios de los alimentos afectan más a la población de los países de ingreso bajo y mediano, que gasta en alimentos un porcentaje mayor de sus ingresos que la de los países de ingreso alto”.

Entonces pasa a desglosar los aspectos de la “inseguridad alimentaria” que existen en el planeta y las respuestas del Banco Mundial.

La inflación afecta cada rincón del mundo

“Al 29 de julio de 2022, el índice de precios agrícolas era un 19 % más elevado que el nivel de enero de 2021.Los precios del maíz y el trigo eran un 16 % y un 22 % más altos, respectivamente, que los de enero de 2021, y los precios del arroz eran un 14 % más bajos”.

Esto tal vez, alguien diga que no necesita este informe para saberlo porque lo detecta semanalmente al ver los cambios en las góndolas de los supermercados o en los almacenes de barrio. El consuelo tal vez sea que no solo en nuestro vecindario pasa, sino que es un fenómeno mundial.

Después de explicar que la inflación afecta cada rincón del mundo se explaya en los siguientes detalles. “Datos del último mes, correspondientes al período comprendido entre marzo y junio de 2022, indican una elevada inflación en casi todos los países de ingreso bajo y mediano; el 93,8 % de los países de ingreso bajo, el 89,1 % de los países de ingreso mediano bajo y el 89 % de los países de ingreso mediano alto han registrado niveles de inflación superiores al 5 %”. Pero eso no es todo, ya que “muchos experimentan una inflación de dos dígitos” y como para colmar cualquier asombro muestra que “alrededor del 78,6 % experimenta una alta inflación de los precios de los alimentos”.

Otra vez una guerra hace peligrar la seguridad alimentaria

La edición de abril de 2022 del informe Perspectivas de los mercados de productos básicos del Banco Mundial comenta que, “la guerra en Ucrania ha alterado los patrones mundiales de comercio, producción y consumo de productos básicos de forma tal que los precios se mantendrán en niveles históricamente altos hasta fines de 2024”

Así que, si pensábamos que el fenómeno ya se iba, tendremos que adaptarnos y pensar que deberemos acostumbrarnos a él, por lo menos, hasta el 2024.

El BM advierte: “Los precios de los alimentos ya eran altos antes, y la guerra hace subir aún más los precios de la mayoría de los alimentos. Los productos básicos que se han visto más afectados son el trigo, el maíz, los aceites comestibles y los fertilizantes”. Así entonces, el futuro nuestro y el de nuestras familias parece verse un tanto complicado. ¿Cuáles son las expectativas para cada habitante del globo terráqueo en lo que queda de este año?

La respuesta es: “reducción de los suministros de cereales, aumento de los precios de la energía, aumento de los precios de los fertilizantes y perturbación del comercio debido al cierre de los principales puertos”.

También provee que habrá un desafío que está relacionado con “el acceso a los fertilizantes, lo que podría repercutir en la producción de alimentos de muchos cultivos en diferentes regiones”. ¿Y esto por qué?

“Rusia y Belarús son los principales exportadores de fertilizantes, con el 38 % de los fertilizantes potásicos, el 17 % de los fertilizantes compuestos y el 15 % de los fertilizantes nitrogenados”.

Medidas para abordar la seguridad alimentaria

Ya para abril, las máximas autoridades del Grupo Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas y la Organización Mundial del Comercio “exhortaron a la comunidad internacional a tomar medidas urgentes para abordar la inseguridad alimentaria, mantener el comercio abierto y apoyar a los países vulnerables, entre ellas proporcionar financiamiento para atender las necesidades más urgentes”.

¿Qué motivó a estos organismos a esta sugerencia?

A causa de la guerra en Ucrania: “La crisis alimentaria mundial se ha agravado en parte por el creciente número de restricciones al comercio de alimentos establecidas por los países con el objetivo de aumentar la oferta interna y reducir los precios”.

Entre las medidas más comunes adoptadas y que hicieron más difícil la vida de los conciudadanos terrícolas estuvieron “las prohibiciones a la exportación de alimentos, y las medidas de restricción de las exportaciones”.

Pero, esto, lejos de ser una solución, solo ha implementado mas incertidumbre y el crecimiento de la inflación regional.

El Banco Mundial ha suministrado medios de sustento a diferentes países para aliviar la inseguridad alimentaria, a veces fortaleciendo la labor de agricultores como también otros sectores de producción (avicultura, lácteos), buscando la ampliación del acceso a los mercados, o proveyendo  fondos a organizaciones no gubernamentales.  Entre los ejemplos del apoyo figuran:

  • Chad, Ghana y Sierra Leona. Un préstamo de USD 315 millones.
  • Un Proyecto de Apoyo de Emergencia para Aumentar la Seguridad Alimentaria y la Resiliencia por valor de USD 500 millones.
  • Túnez. Un préstamo de USD 130 millones.
  • África Oriental y Meridional (i). El Programa de Resiliencia de los Sistemas Alimentarios por valor de u$s 2300 millones.
  • En Bangladesh, mediante un plan de acción de emergencia movilizado como parte del Proyecto de Desarrollo de la Avicultura y la Producción Láctea (i), se realizaron transferencias en efectivo por valor de USD 87,8 millones.
  • En Bhután, el Banco Mundial reestructuró la cartera relacionada con los alimentos para respaldar la distribución en el corto plazo mediante el suministro de insumos y el riego.
  • En Chad, se movilizaron USD 30 millones en financiamiento de emergencia para proporcionar asistencia alimentaria, y se proporcionaron semillas y utensilios agrícolas a 25 000 pequeños agricultores pobres.
  • En Guatemala, el proyecto Respuesta a la COVID-19: Cadenas de Valor Agroalimentarias Modernas y Resilientes (i) tiene por objeto ofrecer una respuesta de emergencia ante la COVID-19 y aumentar la resiliencia económica y climática mejorando la eficiencia de las principales cadenas de valor agrícolas e invirtiendo en tecnologías y prácticas modernas.
  • En Haití, mediante el Proyecto de Fomento de Paisajes Productivos Resilientes se movilizó financiamiento de emergencia para ayudar a más de 16 000 agricultores a contar con semillas y fertilizantes, y proteger la producción de las dos próximas temporadas agrícolas.
  • En India, grupos de autoayuda de mujeres, con el respaldo de la Misión Nacional de Medios de Subsistencia Rurales, cofinanciada por el Banco Mundial, se movilizaron para subsanar la escasez de mascarillas y desinfectantes, administrar comedores populares y restablecer los suministros de alimentos frescos, proporcionar alimentos y apoyo a familias vulnerables y de alto riesgo (i), prestar servicios financieros en zonas rurales y difundir consejos sobre la COVID-19 entre las comunidades rurales.
  • En la República Kirguisa, a través del Proyecto de Mejora de la Productividad Agrícola y la Nutrición centrado principalmente en mejorar la infraestructura hídrica y en desarrollar la capacidad de las asociaciones de usuarios de agua, para atender a poblaciones vulnerables, por medio de 30 asociaciones de este tipo participantes en el proyecto.
  • En Rwanda, se distribuyeron USD 1,1 millones en insumos agrícolas, como semillas y fertilizantes mediante el Proyecto de Intensificación Agrícola Sostenible y Seguridad Alimentaria.
  • En Senegal, un crédito de la AIF por USD 150 millones (i) está contribuyendo a aumentar las exportaciones de cultivos de alto valor, como los cacahuetes con cáscara y los productos hortícolas, y a incrementar la productividad de las granjas lecheras.
  • En Sierra Leona, el financiamiento de emergencia previsto en el actual Proyecto de Comercialización y Desarrollo Agroindustrial para Pequeños proporcionando insumos, servicios de mecanización de la agricultura y servicios de extensión a los productores de arroz.
  • En Tayikistán, por medio del sistema de asistencia social selectiva en vigor, el Banco financió transferencias monetarias para hogares que padecieran inseguridad alimentaria y en los que hubiera niños menores de 3 años (i) con la finalidad de mitigar los efectos del aumento de los precios de los alimentos y proteger la nutrición infantil.

Además, para demostrar previsión, el BM “ha asumido el compromiso de ayudar a los países a evitar que la próxima zoonosis se convierta en una pandemia y a estar mejor preparados en caso de que los riesgos se concreten”. El programa para este fin se denomina “Una Salud”.