Ofreció sus disculpas por un accionar incorrecto contra Messi en el encuentro entre Polonia y Argentina. Un modelo que debemos imitar.

Cuando se aproximaba el final del partido en un momento se enfrentaron cara cara Lionel Messi y Robert Lewandoski. El argentino intento realizar su clásica gambeta y el polaco interpuso el cuerpo. Aunque el balón seguía en poder del futbolista de Argentina, quien nuevamente intentó superar la marca de su oponente. Ahí fue cuando el delantero polaco de nuevo interpuso su cuerpo utilizando los brazos y desplazando al jugador argentino, cometiendo así, una infracción que el árbitro sancionó. Fue un juego brusco y hubo una infracción que fue penalizada. Tomando conciencia de la situación, el jugador polaco se acercó al argentino ofreciéndole una disculpa visible a través de sus ademanes. A lo cual Messi reaccionó con un gesto de molestia y sin mirar a la cara a su oponente, sino por el contrario enfocando su atención en otro punto del estadio.

Era visible su fastidio y tal vez desde el punto de vista humano comprensible, ya que un delantero de su talla muchas veces recibe infracciones y, muchas de estas, son violentas y otras tantas manifiestan brusquedad y malos tratos que podrían evitarse.

Qatar 2022 | El gesto notorio de Lewandoski
La infracción de Lewndoski.

Pero, en esta ocasión se enfrentó a un oponente que reconoció su error, admitió su falta y trató de resarcirse, por lo menos, ofreciendo una disculpa que el jugador argentino se negó a aceptar, demostrándolo con sus gestos y ademanes.

Por qué destacar el gesto de Robert Lewandoski

Finalizado el encuentro, el seleccionado argentino había vencido y obtenido así, su pase a octavos de final en el mundial de Qatar 2022. Como gesto de camaradería, suelen intercambiar saludos ambos contrincantes enfrentados en un partido de fútbol. Y esto permitió que nuevamente el jugador polaco Robert Lewandoski se cruzara con Lionel Messi.      Nuevamente, el polaco ofreció sus disculpas, se acercó a conversar, se tomó su tiempo y evidentemente trató de dejar clara su postura, reconocer su error y tratar de resarcirse en esta situación donde su accionar futbolístico no estuvo bien. Si bien, no fue una falta violenta, sino brusca, el jugador demostró la grandeza que deben tener los deportistas, particularmente los que tienen cierta fama. Dejó una lección valiosísima para jóvenes y adultos, pero principalmente para los primeros, que están creciendo en una sociedad donde se prioriza el Yo, y se descuida el trato que damos al prójimo. Muchos jóvenes vieron una actitud excelente de un deportista reconocido, admirado y que con su accionar para bien o para mal deja un modelo a seguir para muchos admiradores que tienden a imitarlo. Pero, esto afecta particularmente a los jóvenes que están pendientes de lo que hacen los adultos, más, si estos son vistos a través de la pantalla de un televisor o en un estadio repleto de público.

Qatar 2022 | El gesto notorio de Lewandoski
Las disculpas inmediatas.

En general, se vio a los jugadores de Polonia con una sonrisa, tratando de saludar a los victoriosos argentinos. No hay duda, de que en su interior debe haber morado cierta tristeza por haber perdido un partido importante dentro del máximo torneo de fútbol mundial. Pero, sus gestos generales reflejan la importancia de la camaradería, la cordialidad, el respeto por el otro y también, el no olvidar que se trata simplemente de un espectáculo deportivo, de una contienda de estrategias y capacidades físicas y mentales que deberían ennoblecer la disciplina.

Muchas veces, a través de los medios de comunicación se destaca consciente o inconscientemente la soberbia, la indisciplina, hasta la falta de respeto y se habla de estas cualidades con cierto asombro y, hasta aprobación.

Lo que hizo este deportista de Polonia nos deja algo en que reflexionar, cómo somos culturalmente, qué podemos aprender de los demás, que, en algo, siempre puede que nos superen. También, nos pone a pensar en qué valores les estamos transmitiendo a nuestros jóvenes.

Se habla mucho de no incitar al odio, pero se destaca poco a quienes nos dejan una conducta ejemplar.

Por eso, es digno de destacar la nobleza de un deportista qué busca una y otra vez ser disculpado por su oponente, al haberlo molestado o golpeado mientras disputaban un encuentro deportivo.

Por eso, para los observadores conscientes no tenemos otra cosa que decir: “Muchas gracias, Robert Lewandoski. Gracias por poner un modelo digno de imitar”.