La meta a que apunta para reducir el gasto público. Por qué la preocupación.

La meta actual del Gobierno en estos momentos es intentar reducir el gasto público en subsidios a la energía eléctrica, el gas natural y el agua o segmentación energética. El objetivo en números es: $ 500.000 millones -equivalentes a unos 3750 millones de dólares al tipo de cambio oficial actual- o casi 1% del Producto Interno Bruto (PIB), según informaron ayer fuentes del Ministerio de Economía.

Ese número se proyecta para todo 2023 al valor presente de hoy; los aumentos de las tarifas comenzarán gradualmente en septiembre, mientras que recién el año que viene los usuarios de altos ingresos y/o patrimonio y aquellos de consumo elevado pagarán el costo pleno de los servicios de luz y gas.

Señales para el FMI

El Ejecutivo entiende que “señales de humo” no convencerán a nadie. Por lo tanto, la que busca emitir es una muy notoria para convencer al Fondo Monetario Internacional (FMI) de la vocación de cumplir con un déficit primario fiscal de 2,5% del PIB a fin de este año. El desvío actual es de 0,7 puntos porcentuales, que el flamante ministro Sergio Massa busca corregir.

En los pasillos de Economía se escuchó que, la inscripción al Registro de Acceso a los Subsidios a la Energía (RASE) ya cerró. Solamente se habilitará el ingreso a las personas que tienen turno en las oficinas de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) hasta mediados de este mes.

Hasta aquí, no hay confirmación oficial, pero, se estima que la suba de tarifas para los hogares que pierdan los subsidios podría llegar al 200% a fin de año en el caso de la electricidad y a 90% en el gas natural por red, ambos a nivel nacional. En cuanto al servicio de agua de red para la Ciudad y el Gran Buenos Aires, las facturas se duplicarían.

Desde el martes 9, el Gobierno empezará a enviar notificaciones a las distribuidoras eléctricas y de gas y a los usuarios residenciales sobre la inminente quita de subsidios. El 80% de las familias no estarían afectadas, mientras que el 20% restante, que consume cerca del 50% del total de la energía, sí deberá pagar más. «El foco es premiar el ahorro», señalan en el Palacio de Hacienda.

Las subas rondarán el 90% en gas y el 200% en energía eléctrica, en cuotas bimestrales hasta fin de año

El informe oficial que existe dice que, el tope para el consumo de luz subsidiado será de 400 kilovatios-hora (kWh) mensuales, que representa el promedio de un usuario categoría R3. En gas natural aún no está definido.

El interrogante que plantean fuentes empresarias y las propias familias es si se tendrá en cuenta las diferencias de la demanda en distintos puntos del país (por cuestiones climáticas) y también si se tendrá en cuenta algún descuento para los hogares que no tienen gas y concentran todo su consumo energético en artefactos eléctricos. La pregunta, por ahora, no tiene una respuesta oficial.

Las estadísticas de la segmentación energética

En números casi finales, cerca de 10 millones de usuarios quedaron entre las categorías de ingresos bajos y medios. Otros 4 millones de hogares directamente no se inscribieron, ya sea por tener una situación de ingresos y/o patrimonios altos, porque no conocían el formulario (o se olvidaron de registrarse) o porque no quisieron brindar acceso al Estado a cruzar bases de datos.

Estos últimos abonarán el costo pleno de la energía, que es de $ 13.400 por megavatio-hora (MWh; o de $ 13,4 por kWh) y la potencia eléctrica ($ 463.310 por MW al mes); y unos $ 25 por metro cúbico (m3) de gas natural en algunas zonas del país.

Desde el ministerio de Economía se dijo que no habrá cambios en relación a las versiones que circulan desde Casa Rosada respecto a un reemplazo del secretario de Energía, Darío Martínez, por el actual interventor del Enargas, Federico Bernal.

La cercanía de la Exposición Argentina Oil & Gas Patagonia 2022, del miércoles 10 al viernes 22, es un signo de pregunta, ya que Martínez se quedará en Neuquén, su provincia natal y donde podría ser candidato a gobernador del Frente de Todos en las elecciones de 2023, su aspiración personal.

Es inevitable que las relaciones y condiciones políticas influyan en las expectativas económicas que los habitantes del país tienen. Lamentablemente, les toca a los ciudadanos vivir en un momento caótico de la historia argentina. La incertidumbre parece haberse ensañado con quienes viven en la Argentina hoy, y en apariencia, desea quedarse.

Fuente: cronista